Notes From a Recent Planning Session
La semana pasada participamos en una mesa de trabajo con referentes de tres municipios de Misiones para revisar cómo se están ejecutando las obras de accesibilidad en veredas y paradas de colectivo. Lo que más llamó la atención no fue la cantidad de proyectos, sino la diferencia entre lo que se proyecta en los planos y lo que realmente se construye en terreno.
En la sesión se presentaron tres casos concretos. El primero fue una rampa de acceso a un centro de salud que terminó con una pendiente del 12 por ciento, muy por encima del 8 por ciento que establece la normativa IRAM. El segundo caso fue una parada de colectivo con refugio, pero sin sendero podotáctil que conecte la vereda con la puerta del vehículo. El tercero fue una plaza recientemente inaugurada donde los rebajes de cordón se hicieron en las esquinas, pero no en los cruces intermedios que son los que usan la mayoría de los vecinos.
Lo interesante de la reunión fue que los tres municipios reconocieron el mismo problema: falta de control durante la ejecución de la obra. Los proyectos se aprueban con los estándares correctos, pero cuando la empresa constructora avanza, no hay un inspector con formación específica en accesibilidad que verifique las medidas en obra. El resultado es que se gastan los fondos, se inaugura la obra y después hay que volver a intervenir para corregir errores que se podrían haber evitado con una simple cinta métrica y una planilla de verificación.
De la sesión salieron tres acuerdos concretos. El primero es armar una guía práctica de verificación en obra con los puntos críticos de cada tipo de intervención: rampas, rebajes, sendas podotáctiles, anchos de paso y alturas de mobiliario. El segundo es capacitar a al menos un inspector por municipio antes de fin de año, con una jornada teórica y otra de campo en una obra real. El tercero es compartir un registro de errores frecuentes para que cada municipio pueda consultar qué falló en otros lugares y evitarlo.
Lo que queda pendiente es definir quién financia la capacitación de los inspectores y cómo se sostiene en el tiempo. Hay voluntad política, pero falta presupuesto asignado. La próxima reunión está prevista para dentro de un mes y cada municipio debe llevar un relevamiento fotográfico de sus últimas tres obras de accesibilidad para comparar el estado real con lo aprobado en el expediente.
Si trabajás en un municipio y querés conocer la guía de verificación cuando esté lista, escribinos a info@amoprimeadapt.com y te la enviamos apenas se publique.